lunes, 29 de abril de 2013

Días Rojos


Decidí mirar por la ventana perder el tiempo, como cuando era pequeña, perder el tiempo en hacer carreras de gotas, ya que por suerte para mi estaba lloviendo, me quede embobada mirando, de fondo una melodía que no recuerdo muy bien.

Para mi sorpresa al parecer una de las gotas resbalo de mi cara y detrás de esa otra y otra, se turnaban en salir, hace tiempo que nos las veía, hace tiempo que no quería saber de ellas, quise tapar los sollozos pero no sirvió de nada.

Y ahí volvió a salir la niña pequeña que tanto tiempo había estado encerrada, tanto tiempo que echaba de menos cometer errores sin importar nada.
Y murió en su propio llanto, en su propio sufrimiento, por culpa de los problemas que en su garganta no querían ser soltados.

Como diría Audrey Harbour en Desayuno con diamantes, hoy era de esos días rojos en los en cuerpo de invade de ese miedo del cual no se sabe de donde viene. 

lunes, 25 de febrero de 2013

Sois las piedras a las que coger cariño


Y en ese momento me di cuenta que las cosas no habían cambiado, que todas en el fondo éramos las mismas y en ese momento decidimos sacarlo todas a la vez quizá fue suerte o algo premeditado, no lo se, solo se seguro que viví ese momento y no quería que se acabase.

Me eche en el suelo y apoyada en mi tripa Marta, las otras siete personitas estaban de pie riendo, haciéndose fotos y vamos, dejando ver que queremos permanecer juntas. Yo las contemplaba echada (como de costumbre últimamente) y para mi pensé que podrían hacer todas las fotos que quisieran, que hay una que no tendrían la que yo en mi mente guarde, todas sonriendo, sin importar los enfados de antaño, los pensamientos diferentes  o cualquier cosa que nos llevara a pelea. Todas a su marea, María y su filosofía de la vida y su forma extraña y siniestra que tiene para hacerme replantear mi vida, para sacarme el pasado aunque eso me duela se lo agradezco nunca viene mal eso de pensar un poco, Marta apoyada en mi con los ojos cerrados y sonriendo como siempre en ese momento me recordó a mi prima, pero pronto ese recuerdo se fue de mi cabeza y me paso la sonrisa, y aun mas, llegue a reírme gracias a Campo y su inocencia, Bea y sus fotos, sus escandalosa risa, Belén (Utópica) y sus últimamente numerosas muestras de cariño, Bea que por un momento dejo de planificar el viaje (es broma, sé que leerás esto no te enfades) y Carmen y su extraña forma de vestir, todas ellas diferentes, raras, odiosas muchas veces se convirtieron por unos minutos en una sola persona, que la hacían perfecta.


No voy a decir gracias ya que me suenan a despedida, si no un, lo único seguro que tengo en la vida es que os quiero a mi lado y quiero que seáis de esas piedras a las que coger cariño.

Nana.